Monday, February 08, 2010

La noche que leí en el diario que finalmente sería nominada al Oscar "El secreto de sus ojos" soñé una película mala en un cine del centro, la calle Florida, o Lavalle. Yo había ido con un chico que tenía puesta una remera genial y a veces me convidaba galletitas. El aire acondicionado estaba muy fuerte. Los dos lo sentíamos y lo comentábamos. Ninguno abrazaba al otro. Podríamos haber sido amigos, hermanos, extraños sentados en butacas deterioradas por el tiempo. Me parece que a mí me gustaba el chico por la remera que tenía puesta. Después sacó de su bolso un montón de libros que había comprado antes de encontrarse conmigo. Su bolso no era muy grande. Noté que le pesaban. Pensé que no íbamos a pasar mucho tiempo más juntos porque le pesaban los libros. Además, no nos conocíamos (me fui dando cuenta a lo largo del sueño) y él parecía apurado por algún otro asunto que nunca le pregunté. Entonces nos despedimos en Corrientes y Callao. Hacía calor, y al llegar a mi casa tuve ganas de dormir en la terraza y soñé con él de nuevo. Me soñé a mí misma en la terraza, así como estaba, mirando el cielo, y él me asfixiaba con todo su cuerpo encima mío. Era un poco ridículo mi sueño. Además, había una pileta pequeña y el chico me ahogaba ahí, pero él se moría antes que yo. Se moría en el intento de ahogarme, pero no es que yo me defendía y le ganaba. De repente se moría un ratito y eso era natural. Así, de la nada, se moría. No sé, quizás le surgía una muerte súbita, un paro cardíaco, pero por un ratito nada más. La verdad es que mucho no me acuerdo. Creo que al día siguiente me llamaba por teléfono y me contaba un sueño que había tenido él conmigo sobre una terraza también. Entonces me la describía y se parecía mucho a la mía, con la pintura verde en el piso, el limonero que me hace acordar a un libro que me gusta, la parrilla con la cara del Martín Fierro.

Sunday, February 07, 2010

No hay luz, de noche
somos ciegos tanteando
formas: adivinamos
el nombre de las cosas.
Todos los sentidos
se vuelven más importantes
aunque hay luciérnagas
que engañan
y nos guían.
Los pies descalzos
sobre el pasto húmedo
recorren el trayecto
hasta tu habitación.
Adivinamos la cerradura
y damos vuelta la llave.

faltan tres temas para qeu llegue el que a mi me gusta. Cuando te vayas te voy a esperar. Cuando se vayan todos, vamos a ver el mar. Faltan tres preguntas para que te diga lo que a mi me gusta. Y entre otras cosas me pregunto por qué soy tan material, que solo pienso en regalos para comprar. El sentimiento de no estar, y tus letras de en inglés, húmedas y preciosas. Me gustaría sacarte una foto y guardarmela en un lugar donde la vea todos los días, o día por medio. Desearía un sillón más cómodo para invitarte a pasar la tarde tirados ahí. Estás más más linda.

Friday, February 05, 2010

Orden en mi dormitorio: alfabético, cromático, según utilidad, recuerdo o necesidad, según criterios poéticos (impresión del objeto en los sentimientos) o prosaicos (impresión del recuerdo en la memoria). Orden: el mapa de París de mis abuelos con cruces en las muchas casas de mi tía a lo largo de siglos de vivir lejos (a enmarcar), las cajas de perfumes importados que no me animo a tirar (elegir cierta esencia como talismán de mí misma, pedirlo para navidad). Libros, a la vez vergüenza y orgullo, una carrera empezada y dejada, libros de editoriales de acá y de todas partes. Cajones llenos, en general de cosas que no quiero, no sé dónde poner o cómo desprenderme de ellas (una cámara de fotos de mi hermana que no anda, un adorno de lunas marplatenses). Orden de ropa linda y fea, o lo que pienso que pienso que es linda y fea, la que uso afuera del placard y la que odio adentro, odio por color o caída, talle o recuerdo. La intención imposible de una vida justa y necesaria, donde todo esté lleno hasta su máximo esplendor de aire, donde los colores brillen y cada cosa, por lo poco que sé de la vida, sea exactamente lo que busco.

Wednesday, February 03, 2010

Es todo azul, celeste y blanco. Superficies antideslizantes y barrales para agarrarse. Todos somos deformes ahí adentro y yo nado con mi gorra obligatoria. Cuento idas y vueltas (8) y sostengo competencias secretas. Cuento las páginas del libro que me falta. Vos los libros los agarrás como una prenda de ropa delicada. La chica del colectivo lo agarra como una fruta difícil de comer. Voy 13 piletas. Voy viendo la gente que llega y por la ventana espío el cielo alpaca de la lluvia de ayer. Cuerpos deformes formamos fila para salir por el carril derecho. La división en carriles es imperfecta y los andariveles son un orden que no tiene lógica ahora que hay clase para nenes cuyos padres son mi público: me ven nadar. Cuerpos deformes todos, nadamos y nos sentimos barcos o peces. ¿tendrán los peces balenarios de aire? Mis brazos remos, mis piernas turbinas me deslizan por el agua, mientras más cerca de la superficie más rápido, mientras más nado menos me canso. Afuera llueve pero en la pileta nuestras pieles de neoprene nunca se secan. Voy 20.

Saturday, January 30, 2010

Voy caminando por la cuadra de mi casa. Hay una puerta abierta y se escucha un tema de The Smiths. Entonces me quedo mirando desde afuera. I know i know it's serious. Alguien desde atrás me dice "la dejé abierta a ver qué pasaba". El chico de la remera de Los Redondos que siempre saca a pasear a su perro a eso de las seis me invita a pasar, me dice que se estaba por tomar una cerveza y que tiene papitas. La casa tiene un pasillo bastante largo, la cocina está al fondo. Su hermana mira Los Simpsons y fuma un cigarrillo. La casa tiene aspecto de abandono, negligencia. Hay una soga colgada en el patio y bombachas de talle grande. Pienso que deben ser de su madre. Me la imagino gorda, quizás obesa. Él y su hermana son bastante delgados. Ninguno pregunta nombres. El chico abre una cerveza y saca tres vasos. La hermana me convida un cigarrillo pero yo me niego. Le cuento que justamente estoy dejando, aunque nunca fui muy adicta. Me preguntan si me gusta Moz y les digo que sí, que por eso me quedé parada en la puerta tarareando la canción. El chico prepara una picada con quesito, aceitunas, pan de campo, salame, jamón, palitos, maníes. Me quedo sorprendida pero no le digo nada. Creí que iba a dejar un paquete de Lays arriba de la mesa y que cada uno iba a agarrar la bolsa mientras conversábamos. Pero no. Sirve todo en una tablita de madera y se sienta al lado mío. Me pregunta por qué no como jamón. Le explico. Se sonríe. Después se para, sube unas escaleras de metal viejo, oxidado, y baja rápido con dos cuadros en la mano. Me cuenta que pinta hace cinco años y que estudia Artes Combinadas en la UBA. Sus cuadros me gustan, me hacen acordar a De La Vega, y se lo digo. Me agradece y me dice que es de sus favoritos. Le cuento de mi mamá, que nada que ver, que pinta naturaleza muerta, figura humana, y que estudia en Estímulo, en Córdoba y Maipú. Él dice que el arte es la resurrección de los muertos. Me enamoro un poco. Igual no me gusta, quiero ser su amiga. Quiero que mi vecino sea mi amigo y que saquemos a pasear el perro juntos. La hermana cambia el disco por Luzbelito y cantamos juntos Blues de la libertad. Su hermano hace algunos acordes con su guitarra (mi amor, la libertad es fiebre, es oración, fastidio y buena suerte que está invitando a zozobrar otra vulgaridad social igual, siempre igual, todo igual, todo lo mismo...mi amor, la libertad no es fantástica, no es tormenta mental que da el prestigio loco). A todo esto ya se hizo de noche y yo había arreglado para cenar con alguien. Mañana me voy de viaje. El chico me acompaña hasta la puerta y me dice "podés volver cuando termines. A lo sumo voy a sacar a Luca." Me quedo pensando en la paradoja de su última oración y voy a tomarme el colectivo.

Saturday, January 23, 2010

Cuando llegamos esa tarde a la casa del campo nos dimos cuenta que no había luz. Dejamos los bolsos en la pieza y después de revisar los fusibles advertimos que por un par de días ibamos a seguir sin luz. Nos munimos de velas para la noche y nos acomodamos con la resolana que todavía nos daba la tarde. Nos duchamos y nos organizamos, vos, que lo hacìas tan bien, cocinabas, yo limpiaba. Me parecía justo. Cuando llegaba la noche leíamos sentados en la misma habitación; compartíamos el silencio y hablabamos de cosas que nos queríamos contar. Era la primera vez que íbamos a compartir la cama tantos días seguidos. No nos queríamos cansar, esta vez no nos queríamos aburrir. La primera noche pasó y fue tranquila, la segunda noche fue hermosa. Con los días me enamoré de tu gusto y tu prolijidad, pero sobre todo de tu manera de sentir. Realmente era hermoso tenerte cerca para merendar para hablar o no, para que me cuentes y yo te cuente. Caminemos juntos. No te voy a soltar más.
Lo que más nos gustaba era sentirnos chicos en la inmensidad del campo verde de atrás que nos rugía de noche con grillos, rocío y perros sueltos durmiendo.

Friday, January 08, 2010

¿Te das cuenta? Ahora debería estar armando las valijas yo también. Es como si no valiese nada, si se va uno, se van todos. No sé de qué hablarte, si querés te cuento de algún ex novio pero esos temas ya se agotaron no? Ya está, ahora me voy, miro el planisferio que hay sobre la mesa del living (ahora tiene una razón de ser) y marco un lugar al azar con los ojos cerrados y digo en voz alta: ahí me iría con vos. Y no, no me iría con vos ahí, eligiría un lugar mucho mas lejos, mucho más cerca, mucho más tarde.